Siempre nos enfocamos los que hacemos parte de este folklore, bien sea músicos, seguidores, estudiosos del tema, etc., en calificar la calidad musical de una producción, de un cantante, de un acordeonero, en fin, de cualquier músico, pero rara vez abordamos la importancia que tiene si estas personas independiente de su calidad musical poseen algo más importante y trascendental, “CALIDAD HUMANA”, si son personas buenas interiormente.
La experiencia de más de 15 años en la música, me lleva a afirmar que prima la condición humana, incluso por encima de las cualidades musicales.
Como ejemplo de esto, están muchos cantantes, acordeoneros y otros, que a pesar de tener condiciones excelentes y envidiables como músicos, su parte humana los ha llevado al fracaso, incluso después de haber vivido momentos exitosos.
En cualquier profesión en la vida (y la música no es la excepción), uno debe tener principios de justicia, tolerancia y buen desempeño humano, no solo para poder surgir, sino para poder mantenerse arriba todo el tiempo.
Nosotros los artistas y músicos, corremos el grave peligro, que cuando somos bendecidos por DIOS con éxito, desconocemos quien no lo dio y caemos en arrogancia y egos desfasados, que si no se corrigen a tiempo, terminan en consecuencias casi irreversibles, puesto que cuando un artista no cuida su buen momento y lo pierde por estas actitudes, difícilmente lo recupera después.
Nunca olvidemos de donde proviene nuestro talento, puesto que así como DIOS nos los da, si abusamos y hacemos mal uso de él, lo perderemos, no porque él lo quite, sino como consecuencia de nuestros propios actos.
Mientras más seamos premiados con prosperidad, reconocimiento, dinero, etc., es cuando más justos, más generosos y más humildes debemos mantenernos. Nunca confiar en nuestras propias fuerzas, porque no dependemos de nosotros mismos, dependemos de DIOS y de la obediencia que tengamos hacia sus principios y su forma de vivir.
JUANCHO DE LA ESPRIELLA S.
La experiencia de más de 15 años en la música, me lleva a afirmar que prima la condición humana, incluso por encima de las cualidades musicales.
Como ejemplo de esto, están muchos cantantes, acordeoneros y otros, que a pesar de tener condiciones excelentes y envidiables como músicos, su parte humana los ha llevado al fracaso, incluso después de haber vivido momentos exitosos.
En cualquier profesión en la vida (y la música no es la excepción), uno debe tener principios de justicia, tolerancia y buen desempeño humano, no solo para poder surgir, sino para poder mantenerse arriba todo el tiempo.
Nosotros los artistas y músicos, corremos el grave peligro, que cuando somos bendecidos por DIOS con éxito, desconocemos quien no lo dio y caemos en arrogancia y egos desfasados, que si no se corrigen a tiempo, terminan en consecuencias casi irreversibles, puesto que cuando un artista no cuida su buen momento y lo pierde por estas actitudes, difícilmente lo recupera después.
Nunca olvidemos de donde proviene nuestro talento, puesto que así como DIOS nos los da, si abusamos y hacemos mal uso de él, lo perderemos, no porque él lo quite, sino como consecuencia de nuestros propios actos.
Mientras más seamos premiados con prosperidad, reconocimiento, dinero, etc., es cuando más justos, más generosos y más humildes debemos mantenernos. Nunca confiar en nuestras propias fuerzas, porque no dependemos de nosotros mismos, dependemos de DIOS y de la obediencia que tengamos hacia sus principios y su forma de vivir.
JUANCHO DE LA ESPRIELLA S.